Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de septiembre, 2016

Aún pienso en esa noche

Aún pienso en esa noche,
Donde no existían intervalos de tiempo,
De repente, fallecieron.
Los minutos no encontraban las horas,
Y los segundos se convirtieron en los latidos de tu corazón.

     Aún pienso en esa noche,
Me pregunto si mi mención será verídica,
En absoluto sentí algo otrora.
Las caricias en mi espalda,
tus dedos entre mi pelo,
tu abrazo constante.

     Aún pienso en esa noche,
Donde la receta de comprimidos eran tus labios sin firmar.
Cosquillas en mi historia;
respetada, querida y cuidada por ti.

     Aún pienso en esa noche,
Cúmulo de buenas sensaciones.
Explosivas.
Y ahora te miro y me pregunto
¿Cuándo de nuevo?
¿Cuando puedo volver a ti?

Ohana

Vengo de un mundo lleno de amor. Un mundo de protección y cariño. Alguna que otra bronca. Merecida. Merecidísima.
Vengo de una infancia peculiar. Con sello en la frente de lo poco común. Vengo de strikes y de hack ticks, De saber qué era perder para empezar a saber qué era ganar.
Vengo del entendimiento de Internet, De libertad y horas invertidas consentidas. Vengo de un hogar extraño, pero de ambiente cálido y buen olor. De valores que me han hecho ser como soy.
Vengo de soluciones, de "no pasa nadas", de comprensión y del deseo de cada noche de tener "buenas noches". Vengo del mundo de loquequierolotengo, pero dando lo que tengo, y lo que quiero. Compartiendo.
De decir que mi hermana es ARQUITECTA porque en mayúsculas tiene más valor.  Mi padre el Rey de un Imperio y mi madre la que nos sostiene a todos.
Vengo de un mundo gatuno y perruno cuyo sinónimo no es otro que el de lealtad. No creo en la suerte. Vengo de gente grande.
Vengo de papá y mamá.

Justifica tu respuesta

Hace tiempo que miraba al horizonte y no veía nada más que una fina línea. Hace tiempo que sentía que no importaba cuánto, cómo ni por dónde caminase, que seguía estando igual de lejos. Fijarse objetivos imposibles harán que termines con acciones imposibles y mientras, obcecado y reticente miras hacia el frente, y no te das cuenta de todo lo que existe a los lados, no sabes dónde pisas, si es tierra, césped o asfalto, porque te da igual, es que ni siquiera te has parado a pensarlo. Y a veces, sólo a veces, hace falta un poco de la llamada cordura para parar y observar tu reloj que indica las y cuarto; que igual el reloj no solo mide el tiempo, sino también enseña hacia dónde mirar, por eso soy más de manecillas que de digital.
     Ahora, si tengo que mirar hacia algún lugar infinito, incalcanzable, miro al cielo. Allí no parece que haya ningún precipicio y además, no sé quién lo pinta pero debe ser un artista. Y las estrellas... ¿quién las habrá puesto ahí arriba? Ya no miro el reloj,…