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Mostrando entradas de agosto, 2016

De colores

Érase una vez unos peces de colores. Decían que su suerte se podía ver con unos ojos verdes, llenos de bondad y sabiduría, de esplendor y encantamiento. Ella cada noche los miraba convencida de que todo saldría bien. Se metía en la cama y daba un suspiro, no había nada que le pudiera parar nunca, y parecía que la palabra ayudar era el regalo de su vida.

Afable y verdadera. Así era.

A veces negaba su buen corazón, pero los peces le recordaban su suerte, o mejor dicho, cómo brillar. Siempre llevaba un zafiro en su interior, aunque ahora estuviese vivo, otrora sin latir.

Mente sana donde las haya. Agua fría de manantial. Noche de paseos bajo las estrellas. Una mano con la que contar.